CÓMO GANARLE AL SINDROME DEL IMPOSTOR

Sobre finales de 2017 Gabriela fue ascendida a un cargo de supervisión en la empresa donde trabaja. Un puesto que deseaba y por el que venía trabajando para ganarse el ascenso.

La promovieron de una forma inusual, así que tuvo que aprender rápido a hacer las cosas que requiere ese puesto. La mayoría de esas tareas no las había explorado antes…

Y aunque Gabriela está segura que la eligieron porque tiene las habilidades que necesita para ese trabajo, se encontró con la frustración de los errores y los fracasos.

Pronto el ascenso que tanto soñaba, se convertía en una pesadilla, y ella empezó a pensar…

“Si fracaso otra vez se van a dar cuenta que fue una equivocación darme el ascenso, no estoy preparada para este puesto”

Pensar de esta manera, estaba agotando su energía. La estresaba…

Una mañana al llegar la oficina, abre su correo electrónico y en la bandeja de entrada encuentra un email de parte de uno de los directores de la empresa en la que trabaja.

Por un momento pensó que la cosa se estaba por poner peor… ¨bueno, fue interesante mientras duró¨ – se dijo a si misma – respiró profundo, abrió el email y comenzó a leer…

Es una felicitación por su desempeño e incluye una nota personal diciéndole, en detalle, cuánto aprecia que haya aceptado el desafío del nuevo puesto.

Gabriela llora frente a su laptop.

¿Qué era este miedo persistente a ser descubierta como no tan inteligente o talentosa?

¿De dónde venían esa y otras ideas limitantes sobre su rendimiento y capacidad de tener éxito en su nuevo puesto de trabajo?

Gabriela estaba atravesando el más común de todos los patrones limitantes, y por el que la mayoría de las personas tienen miedo de las opiniones que podrían escuchar si fallan.

Es el ¨tema de fondo¨ de la procrastinación, el ruido molesto por el que dudás de tu capacidad de hacer que las cosas sucedan en tu trabajo y en tu vida…

El síndrome del impostor.

“La belleza del síndrome del impostor es que vacilás entre una egomanía extrema y una sensación completa de: ¡Soy un fraude! ¡Oh Dios, se van a dar cuenta que soy un fraude!” – Tina Fey, actriz de Hollywood.

Síndrome del impostor es el nombre que en los años 70, se le dió a este fenómeno por el cual las personas sienten que su éxito se debe a ¨la suerte¨ o a ¨un error del destino¨, y no por sus capacidades y logros.

Y temen que los demás finalmente se den cuenta que ¨son una farsa¨.

Como te expliqué, el síndrome del impostor es quizás el más común de todos los patrones limitantes. Todos pasamos por esto y sí es tan común, no puede ser difícil detectarlo.

Por ejemplo, cuando comencé a dar las primeras charlas, conferencias y escribir artículos sobre liderazgo, productividad y desarrollo personal, generalmente recibía cariño y felicitaciones por parte de las personas que asistían.

Sin embargo, al mismo tiempo empecé a notar una vocecita en mi mente que decía:

“¿Quién soy yo para estar hablando de esto? Me siento un fraude, en cualquier momento se van a dar cuenta y van a criticarme. Hoy salió bien, pero seguro en la próxima no voy a saber qué decir, y se van a dar cuenta que esta vez, sólo tuve suerte”.

Y era esa misma vocecita la que volvió cuando empecé a vender mis cursos, programas y sesiones personales. Esta vez se apareció con una horrible sensación de vergüenza, culpa, y mariposas en el estómago… “¿Quién soy yo para cobrar por esto?”

Así es como opera el síndrome del impostor. Se aparece con una cascada de sensaciones corporales y pensamientos automáticos.

¿Qué tema recurrente aparece de manera negativa en tu trabajo, tu negocio o tus finanzas, que obstaculiza o impide que que tengas los resultados que querés?

Una clave: Ese tema recurrente que aparece de forma negativa, es generalmente el que ya estás cansado o cansada de darle vueltas en tu cabeza al final del día.

Cuando comencé a hablar sobre este tema con mi lista de suscriptores, ellos identificaron algunos de sus guiones limitantes, y se animaron a contármelos:

– “Hay miles que saben más que yo…”

– “Este taller salió bien porque son mis amigos y me tienen paciencia… pero cuando haga el próximo no viene ninguno.”

– “Quiero ayudar a personas a superar sus ataques de pánico, pero siento que no podré o que la gente pensará que no se nada y que quien soy para hablarles de eso”

– “¿Vos viste quienes hablan de estos temas? Quién sos vos siquiera para abordarlos…”

“Si fracaso todo el mundo va a pensar que soy un desastre”

“Soy una vergüenza, mi familia pensará que soy una vergüenza”

Sinceramente, la única manera de seguir sosteniendo esas excusas, es no tomar acción. Los guiones limitantes sobreviven, si las personas no empiezan a hacer algo. Claro que, si dan un paso, por más que sea un paso de bebé, empiezan a hacer que las cosas sucedan y a tener resultados.

¿El tuyo se parece a alguno de esos?

En internet ya hay suficiente información confusa en el tema de creencias limitantes sobre el dinero, la productividad, el merecimiento… así que mi objetivo es traerte claridad y no agregar más cosas a la confusión.

Así que, por ahora, voy a dejarte una pregunta…

¿Cuáles son los guiones que tu mente comienza a ejecutar? (Probablemente son los mismos una y otra vez, lo que los hace más fáciles de detectar)

Dejame acá debajo tu comentario, contándome sobre los guiones que vayas descubriendo. Tus guiones, o ideas limitantes, del síndrome del impostor, no solamente podrían aparecer en el trabajo o el dinero, así que revisá en otros aspectos de tu vida.

Voy a responderte con algunos tips para ganarle al impostor.

2018-02-18T22:56:39+00:00